¿Y si este fuera el fin de “me prometí que iba a cambiar… y volví a lo mismo”?
Porque esto es lo que veo en mujeres inteligentes, ambiciosas y capaces (y lo que yo misma viví):
Por fuera funcionan.
Por dentro se queman.
Duermen a medias. Se exigen de más. Se arrepienten de reaccionar.
Y lo peor: empiezan a creer que el problema son ellas.
No estás rota.
Tu sistema aprendió a protegerte… de más.
Y cuando entiendes cómo funciona tu cuerpo + tu mente (en ese orden), todo cambia: dejas de pelearte contigo y empiezas a habitarte en paz.